miércoles, 30 de julio de 2014

Infidelidad desde lo Sistemico

CONSTELACIONES FAMILIARES

Alma Espinosa, licenciada en Psicología, explica que hay diferentes corrientes que analizan la infidelidad, uno de esos campos, incluso de reciente difusión es la de las Constelaciones Familiares, que nace de la terapia familiar.

“Desde esa perspectiva se mueve una dinámica muy interesante de la persona que comete una infidelidad, pues la infidelidad, es el engaño que se genera dentro de la pareja, dentro del uno hacia otro, cuando empieza a relacionarse con otra persona, afectiva, emocional y sexualmente”, explica Alma Espinosa.

Asegura que existe una disyuntiva en torno a lo que se puede considerar como infidelidad, puesto que hay quienes consideran que desde el voltear a ver a una persona, o pensar en ella es una infidelidad y se le conoce como infidelidad de pensamiento, pero la más grave es cuando llega a convivir con otra persona.

“La infidelidad también se da en el noviazgo o en una relación formal, incluso en la unión libre. Pero, hablando de un matrimonio podríamos establecer que el infiel responde a un patrón, y si en el noviazgo fue infiel con su pareja puede seguir viviendo ese estilo de vida que se permitió y le permitieron”, añade la experta.

Para la concepción social, la infidelidad, al menos en los hombres, es un estilo de vida, aceptado por el género, pero en realidad es una dinámica que se da en la persona a partir de una serie de información familiar.

“De acuerdo con la teoría de Constelaciones Familiares, la dinámica del infiel viene del vínculo madre e hijo. El hijo al nacer es el consentido de la mamá y se genera un vínculo muy fuerte”, dice.

Es en el inconsciente familiar donde ese hijo puede ocupar un lugar tan especial en el corazón de la madre, que difícilmente podremos romper. Se le conoce como “el hijo de mamá”, que no es otra cosa que el involucramiento emocional con su madre, pero lo mismo ocurre con las hijas llamadas las “consentidas de papá”.

“Difícilmente podrá entregarle su corazón a otra persona. Lo que pasa con este tipo de hijos es que difícilmente va a poder echar raíces en otra relación y por eso busca relaciones complicadas. Son los típicos don Juanes, quienes obedecen a este patrón y se convierten en infieles”, comenta.

La especialista asegura que la infidelidad es provocada por la lealtad tan grande hacia la figura materna, lo cual hace que no eche raíces en una relación y empieza con una y otra, generando así una infidelidad.

“No me comprometo con ninguna otra mujer, entonces se buscan mujeres donde no hay compromiso, hasta tienen hijos por aquí, hijos por allá, se mueven en una dinámica muy importante en la relación vínculo madre e hijo, pero ambos no saben lo que genera esa conducta”, asegura y detalla que las mujeres de esos hombres tienen problemas con las suegras.

Comúnmente acepta que físicamente el hijo se podrá ir, pero el corazón sigue ligado con la madre, y esta situación no es exclusiva de los hombres.

EL DUELO DE LA INFIDELIDAD

Después de una infidelidad, viene la etapa de duelo, que en un desengaño; es doloroso y cada quien lo vive a su modo, no tiene tiempo de sanación y va en función de la situación de la relación o del tiempo de convivencia, explica la psicóloga.

“En esa etapa se pierde la confianza, la seguridad, los sueños, y lo que se había establecido como vínculo, porque para trabajar el duelo la persona tiene que trabajar el perdón y perdonarse a sí misma por estar permitiéndose esas situaciones”, establece.

Desde su perspectiva, considera que no es conveniente que el perdón se dé demasiado pronto, pues la persona necesita revalorarse y después de eso tiene que evaluar si retomará la relación, sea cual sea la condición de la misma.

“Al término del duelo es necesario que la persona analice y reflexione, luego puede decir ‘ya decidí que ya no quiero la relación, me quiero ir en paz, me quiero ir sin estar odiándote’, para que así la persona pueda voltear al otro lado del camino y puede seguir”, ese es el duelo y el perdón, añade.

Y al abundar en ese sentido, dice que el perdón se da al final del duelo, es el proceso en el cual la persona ya siente que está lista para confrontar a quien la dañó, para ver a quien la vea, para decirle las cosas sin enojo y sin coraje, pues tras ese duelo hay que establecer compromisos.

Para la especialista tanto el hombre como la mujer son vulnerables a la infidelidad, aunque sea distinta la concepción.

“La mujer sale más rápido que el hombre, porque nosotras lloramos, lo gritamos, y sacamos los sentimientos, mientras que el hombre lo primero que le dices es que no lloren y los amigos hasta le dicen que la olvide, lo que no les permite vivir su duelo”, expresa.

Es decir, que tanto el hombre como la mujer son vulnerados, pero lo que cambia es la forma de expresarlo, pues además por naturaleza el hombre no puede estar solo y eso lo lleva a una nueva pareja, entonces se registra una infidelidad, por lo que el hombre como no se da la libertad o el tiempo y se relaciona con otra persona para no sufrir.

SÍ HAY MAÑANA

Desde la concepción de las Constelaciones Familiares, existe una terapia que puede eliminar el vínculo entre los hijos y los padres.

“Un hombre infiel está ocupando el lugar de su papá y una mujer que es infiel está ocupando el lugar de su mamá. Detrás de esto está el no compromiso, el mantener la lealtad”, apunta.

Agrega que “echar raíces con una persona es decir, ‘ahora me voy, sigo estando al pendiente de ellos, pero corto el lazo afectivo y algunas ataduras’, pues como hijos tenemos el derecho de tomar esa decisión”.

Califica tal acto como una deslealtad positiva hacia los padres y entera que “Por eso es necesario que se mantenga el respeto entre padres e hijos, que se reorganicen las familias y se respete la jerarquía, mientras los padres conforman un sistema parental, los hijos integran el fraternal, ambos no deben ser rebasados”.

Incluso Alma Espinosa aconseja que al buscar pareja, cada persona investigue o conozca sobre con quien ésta saliendo pues todo está involucrado y los antecedentes si afectan la relación.

“Aquel hombre o mujer que decide quedarse, tener una pareja, es aún una decisión de ver todo lo que se conjuga en la familia, la aprobación de la pareja, incluso que tu papá y tu mamá den la autorización, por qué si no, se enfrentan situaciones muy difíciles, y no se diga cuando la persona con la que se trata de relacionarse es la consentida de mamá o papá, según sea el caso”, comenta.

Considera que hay que tener cuidado cuando las mujeres y los hombres buscan este tipo de situaciones porque les “conviene”.

“El tratamiento con la víctima es especial y la persona que es infiel trae un ‘rollo’ interno muy fuerte que hay que trabajar… ¿Qué pasa después de una infidelidad, una pareja puede retomar la relación?”, cuestiona a sí misma.

“Yo creo que sí, hay etapas del daño y puede la pareja después volver a retomar la relación, yo pienso que sí, todo depende de que estén dispuestos a trabajar, cada uno tiene su parte, por eso es bueno que pongan limites muy claros y definidos con su pareja, pero con base en ello fundamentar la relación”, responde.

La terapeuta dice que en una infidelidad cada quien es responsable de algo y lo importante es que se restablezcan los límites y se definan.

“Porque si la persona lo dejó pasar la primera vez, das el mensaje de que lo puedes volver a hacer”, refiere.

martes, 24 de junio de 2014

HIJOS DE MAMÁ E HIJAS DE PAPÁ



 Un resumen interesante para entender mejor algunas de las dinámicas que suceden con mayor frecuencia en las parejas mexicanas. 


"En mis talleres propongo a veces un ejercicio sobre la presencia de los padres en el interior de cada uno. Consiste,inicialmente, en descruzar las piernas, cerrar los ojos y centrarse, es decir, tomarse un tiempo para reconocer un centro en cada uno, un lugar interior imaginario exento de pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales. Después hay que imaginar el momento en que se conocieron nuestros padres, cuando se miraron y se gustaron, cuando se sintieron movidos el uno por el otro, cuando, impulsados por el deseo, disfrutaron de los juegos del amor. Ahí se inició el engranaje de nuestra vida. Podemos experimentarnos como pequeñas células, fruto del deseo de nuestro padre y nuestra madre, de la buena mirada entre ellos, del prodigio de su encuentro. Mucho más allá de los temores, de los conflictos, de las dificultades, de lo que sucediera a posteriori en la relación entre ellos o de ellos con nosotros, la fuerza de la vida se abrió camino a través de un hombre y una mujer, y surgió nuestro cuerpo. Cada uno debe percibir la sensación que produce en su cuerpo esta
imagen, y si es una sensación agradable, debe dejarla crecer, cada vez más y más, más y más. Ahora ya tenemos una larga historia, somos adultos, y nuestro cuerpo tiene memoria. En él se encuentran presentes nuestro padre y nuestra madre. Y podemos percibir de qué manera están presentes cada uno de ellos, de qué manera nuestro cuerpo se encuentra abierto a la
madre, en sintonía con ella, y de qué manera nuestro cuerpo se encuentra abierto y en sintonía con el padre. Sólo hay que prestar atención. Es probable que descubramos más presencia de uno que del otro. En ese caso, hay que explorar qué ocurriría si el que está menos presente lo estuviera más, cómo sería inundarse más de padre o de madre. Finalmente, hay que
retener esas sensaciones durante un tiempo y, cuando se desvanezcan, abrir de nuevo los ojos.

Una vez trabajé con un hombre joven, un chico de veintitantos años. Se sentó y dijo:

—Yo no tengo padre.

—Eso no resulta muy creíble —repuse.

En primer lugar, porque invariablemente todos tenemos padre, y en segundo lugar, porque podía ver con claridad la
presencia del padre en él. Pero entonces dijo:

—No tengo padre porque soy hijo póstumo: mi padre murió antes de que yo naciera.

Su terapeuta, al conocer esta información, le había dicho que le convenía trabajar la ausencia del padre para ganar fuerza para su camino. Lo cual tiene cierta lógica, porque el hijo no pudo cultivar el día a día con su padre y experimentarlo en su crianza. Pero yo veía a su padre intensamente en él, mucho más que en otras personas que se han criado con su padre,pero que se convierten en hijos predilectos de mamá y establecen con ella un nexo excesivo, y pierden en su cuerpo y en su energía el rastro paterno. Entonces hicimos una constelación y representamos al padre, a la madre y a él. Fue una constelación muy conmovedora y pedagógica, porque la madre sentía un amor y un respeto tan profundos hacia el padre que éste llegaba al hijo y fluía en él a través de ella. Y fue muy bello comprobar cómo la madre, con su amor, hacía que el padre estuviera presente para el hijo. Éste descubrió que su pensamiento «yo no tengo padre» era sólo eso, un pensamiento: su
cuerpo estaba lleno de su padre porque su madre lo había hecho presente. Sin duda, un regalo enorme que los padres dan a su hijo es querer en él al otro progenitor, aunque entre ellos concluyera la relación o se extinguiera el sentimiento amoroso.

Los padres, de una forma u otra, en mayor o menor medida, están siempre presentes en nuestro cuerpo, en nuestro

corazón y en nuestra manera de plantarnos en la vida. También en nuestro movimiento hacia la pareja. Una frase muy

conocida de Bert Hellinger es: «El mejor matrimonio, la mejor unión, se da cuando se casan la hija de la madre y el hijo del padre».

Un hombre se hace hombre a través de los hombres, su contagio y atmósfera, nunca a través de las mujeres. Un
hombre que pretende hacerse hombre a través de las mujeres estará siempre un poco flojo y debilitado, sin sostén. A veces,un hijo, en lugar de empaparse de la atmósfera del padre, de realizar el tránsito del vínculo con la madre al mundo del padre y de los hombres de la familia, se coloca cerca de la madre, o incluso se siente un hijo especial, o más importante que el
padre para la madre. No se trata de que el hijo lo haga exactamente así, sino de que el sistema como un todo lo hace de este modo a través de las dinámicas que va generando. A menudo, la madre no logra darle el primer lugar al padre y se coloca afectivamente muy cerca del hijo, que queda enredado en un vínculo demasiado estrecho con ella. Otras veces, el padre no toma con claridad su lugar y el hijo acaba sintiendo en lo hondo que su valor como hombre se encuentra en la buena mirada
de su madre o de otra mujer. El hecho de que la hombría provenga de las mujeres constituye una extraña e irresoluble paradoja. Por eso, es bueno para el hijo volverse al padre y, en un sentido interior, decirle: «Ahora me pongo a tu lado, y al
la de todos los hombres de la familia, en su atmósfera; ahora me hago hombre como tú y como todos los demás, sea lo
que sea lo que hayan vivido, y sea como sea que hayan sido». Pero también es bueno reconocer que, para la madre, el padre es el mejor, y que uno, como hijo, sólo es hijo. Lo cual libera estos enredos más de lo imaginable y reestructura el mundo interior para que se abran camino nuevas posibilidades en nuestra vida y en nuestra vida de pareja.

Sucede exactamente lo mismo con la mujer. Una mujer se hace mujer con las mujeres, en ellas encuentra e inhala el
aroma de lo femenino, pero algunas mujeres se mantienen pegadas al padre, a menudo incluso por encima de la madre, y en sus relaciones de pareja tienen graves dificultades para respetar a los hombres y para darle a su pareja un buen lugar.

Muchas veces se mantienen atadas a su sentimiento de princesas de papá, se muestran muy seductoras pero no consiguen vislumbrar a ningún hombre que esté a la altura definitiva del padre. Además, esperan que el hombre les dé el valor que necesitan como mujeres, lo cual es otra paradoja irresoluble. Son muy seductoras, atractivas y apasionadas, y convencen a los hombres de que son maravillosas; son únicas en el arte de la conquista. Los hombres se dejan convencer fácilmente,
pero ellas se mantienen en la insatisfacción y buscan al hombre definitivo que nunca llega. A menudo encarnan el prototipo de la amante, porque los hombres no pueden darles su valor como mujer: esto sólo es posible a partir de la madre y de las
mujeres.

Muchas veces se casa «la hija del padre» con «el hijo de la madre», y las relaciones son muy intensas, muy apasionadas, pero muy difíciles y turbulentas. Con suerte trabajan y reestructuran su mundo afectivo. Con menos suerte, el
final es virulento y presenta visos de drama o tragedia.

¿Y qué pasa con los hombres y las mujeres homosexuales? Algunas teorías hablan de la existencia de cuatro sexos:

hombres con cuerpo de hombre, hombres con cuerpo de mujer, mujeres con cuerpo de mujer y mujeres con cuerpo de hombre. Sea como fuere, el mecanismo sigue siendo el mismo: la mujer sólo puede encontrar su referencia de mujer con otras mujeres, y el hombre sólo puede encontrar su referencia de hombre con otros hombres. Después, una mujer puede salir al encuentro amoroso de otra mujer o un hombre de otro hombre, pero la forma de hacerse mujer u hombre es la misma.

Una vez trabajé con un hombre que me dijo: «Ahora tengo una pareja mujer, pero no sé si soy homosexual o
heterosexual». Hicimos una constelación y vimos un hecho importante en su historia: antes de que él naciera murió una hermana suya. El médico le dijo en aquel momento a la madre: «Será mejor que tenga otro hijo, o morirá de pena». Y tuvo a mi cliente. En la constelación, el representante del hombre miraba a la hermana muerta y le decía: yo soy tú. Sentía que vivía en un cuerpo de hombre, pero también que dentro de él vivía su hermana, porque este hombre representaba a la hermana que había muerto en el sistema familiar. Entonces ocurrió algo muy hermoso: pusimos a su novia en la constelación y vimos que
ella también amaba a la mujer que él llevaba dentro.

Como puede verse, el territorio amoroso es vasto y complejo. En cualquier caso, ante un problema de relación de pareja, puede ser útil preguntarse: ¿me siento como hombre alineado con mi padre y con los hombres de mi familia, y logro
mi hombría y masculinidad a través de ellos y el lugar interior de compañero al lado de una pareja? ¿Me siento como mujer alineada con la madre y las mujeres de mi familia y las mujeres en general, de manera que realizo mi feminidad a través de ellas y logro el lugar de compañera al lado de una pareja? O, en términos más generales, ¿con quién me siento todavía tan
atado que impide que mi energía esté disponible para mi pareja actual?

La presencia de los padres en nuestra pareja se experimenta también a través de su bendición y su buena mirada hacia
nuestra unión. Algunos hijos o hijas que se unieron con su pareja sin esa bendición, o con la abierta oposición de los padres, pueden encontrar dificultades y resistencias para abrirse y tomarla completamente debido a la lealtad oculta hacia sus padres, o bien sumergirse en una molesta dinámica de movimientos interiores contrapuestos: lealtad hacia la pareja y lealtad hacia los padres al mismo tiempo, sin la opción de sentirse en paz con ello.

Aunque parezca un arcaísmo, no deja de ser 
crucial para muchas personas recibir la bendición de sus padres para la pareja que tienen, de modo que el bienestar y la prosperidad florezcan con ella.

jueves, 5 de junio de 2014

Reseña del libro

El BUEN AMOR EN PAREJA
Joan Arriaga 

1. SIN TI NO PODRÍA VIVIR / SIN TI TAMBIÉN ME IRÍA BIEN 
Somos dos adultos que nos sostenemos sobre nuestros propios pies, no dos niños buscando a sus padres. Sin ti también me iría bien, pero me alegra el corazón que sea contigo y que estemos juntos. 
 
2. TE QUIERO POR TI MISMO / TE QUIERO POR TI MISMO… BUENO, A PESAR DE TI MISMO.
Es un regalo enorme amar las sombras del otro, su ego, sus dificultades, y ser compasivos con ello, porque eso significa que somos capaces de reconocer al otro miembro de la relación en su realidad más sombreada. La pareja es un campo de crecimiento en el que se van limando las asperezas del ego gracias a que el amor compartido es capaz de soportarlas. 
 
3. HAZME FELIZ / SIENTO EL DESEO ESPONTÁNEO DE QUE SEAS FELIZ 
La pareja no está pensada para darnos la felicidad, aunque si sabemos conjugar todas sus dimensiones experimentamos algo que se acerca a la dicha. Sentimos que pertenecemos a algo, que hemos creado una intimidad, un vínculo, y que construimos caminos de vida. 
 
4. QUIERO UNA PAREJA / MEJOR ME PREPARO PARA SER PAREJA 
El exceso de «yo» y de individualidad por encima del sentido del «nosotros» convierte la pareja en un campo increíble de libertad y al mismo tiempo nos expone a más y más soledad e incertidumbre. Las dos cosas al mismo tiempo. Si quieres tener pareja, trabaja en tu interior para encontrar tu propio tono y manera para ser compañero o compañera, y lo demás se te dará por añadidura. 
 
5. TE LO DOY TODO / MEJOR DAME LO QUE ME MANTIENE EN EL MISMO RANGO QUE TÚ 
La pareja es una relación de igualdad en la que hay que procurar que haya un intercambio de equilibro y justicia para preservar la paridad de rango. Dar mucho puede generar en el otro un sentimiento de deuda y empequeñecerlo. Mejor dar lo que el otro puede devolver de alguna manera, puesto que con el intercambio fértil crece la felicidad. 
 
6. DÁMELO TODO / DAME LO QUE TIENES Y ERES Y YO PUEDO COMPENSAR, PARA MANTENER EN MI DIGNIDAD 
Cuando alguien en una relación lo pide todo del otro, debemos sospechar dos cosas: la primera, que esa persona es un niño y la segunda, que esa persona sin duda no va a tomar y apreciar lo que se le da, porque está anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda, la cual, aunque sea atendida, no satisface. Mejor el intercambio positivo y gratificante al negativo e hiriente. 
 
7. OJALÁ SEA INTENSO Y EMOCIONAL / OJALÁ SEA FÁCIL 
Algunas relaciones discurren con fluidez y facilidad, no chirrían. Son el resultado del encuentro de dos naturalezas que armonizan sin grandes desencajes. Otras veces, todo es difícil, a pesar del amor. Cuando una relación es intensa y emocional, a menudo llega a ser desvitalizante. De hecho las grandes turbulencias emocionales y los juegos psicológicos desgastantes y fatales tienen que ver con reminiscencias de heridas infantiles y viejos anhelos no colmados. 
 
8. LUCHO POR EL PODER / COOPERAMOS 
Demasiados siglos de lucha y sufrimiento entre hombres y mujeres nos convocan a una reconciliación. Es maravilloso cuando en la pareja ambos sienten adentro, de verdad, de corazón, que no hay mejor ni peor, y que caminan juntos. No uno por arriba y otro por abajo, no uno por delante y otro por detrás. Cooperan. Son compañeros y amigos y hermanos y amantes y socios. Uno y uno son más que dos. En lo más profundo las mujeres se suelen sentir mejores que los hombres —según mis estadísticas— pero las más inteligentes se encargan de que sus parejas no lo noten. 
 
9. YO PIENSO, TÚ SIENTES Y ANTE LO DIFÍCIL SÁLVESE QUIEN PUEDA / REÍMOS Y LLORAMOS JUNTOS Y JUNTOS NOS ABRIMOS A LA ALEGRÍA Y EL DOLOR 
Las parejas enfrentan en su proceso vital asuntos que en algún momento duelen: hijos que no vienen, abortos, muertes o enfermedades de seres queridos, vaivenes económicos y existenciales…. Son asuntos que ponen a prueba la capacidad de aguante de la pareja, y que o bien la fortalecen o bien la derrumban y ponen en ella resentimientos y millas de distancia. 


 
10. QUE SEA PARA SIEMPRE / QUE DURE LO QUE DURE 
Entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de un posible final. Hoy en día se habla de monogamia secuencial, esto es, de que, estadísticamente, cabe esperar que tengamos entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida, con el consiguiente estrés y tránsitos emocionales complejos que ello conlleva. Cuando no hay un contrato institucional de por medio, tenemos una oportunidad de crear a la pareja cada día, a nuestra manera, y de vivir lo que nos permite. Si llega el final, aprendemos el lenguaje del dolor, la ligereza y el desapego, para luego volver de nuevo al carril del amor y de la vida. 
 
11. PRIMERO LOS PADRES O LOS HIJOS Y LUEGO TÚ / PRIMERO NOSOTROS, ANTES QUE NUESTRAS FAMILIAS DE ORIGEN Y QUE NUESTROS HIJOS EN COMÚN 
Conviene saber que el amor se desarrolla mejor en universos de relación ordenados: que los padres sean padres y que los hijos sean hijos, que la pareja que se ha creado (que puede incluir a hijos de anteriores relaciones) tenga prioridad frente a parejas anteriores o frente a las familias de origen. Que el pasado sea honrado y labre un buen presente y un buen futuro. Algunas personas dan más importancia a los hijos en común que a los anteriores, lo cual acaba creando malestar en todos. Al mismo tiempo, una pareja posterior debe saber que tiene más posibilidades de ocupar un buen lugar si asume que los hijos de su pareja estaban antes y respeta su prioridad. 
 
12.TE CONOZCO / CADA DÍA TE VEO Y TE RECONOZCO DE NUEVO 
Algunas parejas no se relacionan con la persona que tienen al lado, sino con las imágenes interiores que se han ido formando de esa persona a lo largo del tiempo. Viven en el pasado y se olvidan de actualizarse cada día. Para evitarlo, ayuda, y mucho, abrir la percepción a cada instante nuevo y no dar a la otra persona por supuesta. El otro se ilumina cuando le reconocemos y le descubrimos como nuevo, y de este modo también nosotros nos volvemos nuevos y jóvenes. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

CONSEJOS QUE ME HUBIERA GUSTADO SABER DE PAREJAS

Gerald Rogers es un famoso conferencista motivacional. tiene cuatros hijos y hasta el pasado Julio llevaba un matrimonio de 16 años con su esposa Jana. Pero el 27 de ese mes su relación llegó finalmente a su fin. Y en vez de lamentarse y no hacer nada Gerard, escribió “Los consejos sobre el matrimonio que me hubiera gustado tener”. Estas recomendaciones han tenido tanto éxito que ya han sido compartidas más de 130 mil veces en Facebook.

En total son 20 recomendaciones que están orientadas a “aquellos esposos jóvenes cuyos corazones aún están llenos de esperanza y a esas parejas quienes quizás olvidaron cómo amar. Si tu matrimonio no es lo que tú querías que fuera, toma 100% de tu responsabilidad y comprométete a aplicar estos consejos mientras estés a tiempo”, explica Rogers

A continuación te mostramos un resumen de ellos.

1.- Nunca dejes de cortejar. Nunca dejen de salir. Nunca jamás creas que la tienes asegurada. Nunca te olvides de que ella te eligió, así que no puedes ponerte flojo con tu amor.

2.- Protege tu propio corazón y ámate a ti mismo. Pero reserva un lugar especial en tu corazón donde nadie más que tu esposa pueda entrar.

3.- Enamórate una y otra y otra vez.Siempre habrá cambios, tanto en ella como en ti y es por eso que ambos tendrán que reelegirse todos los días. Cuida su corazón, sino ella puede dárselo a otro y quizás nunca lo recuperes. Siempre lucha por ganar su amor tal como lo hiciste cuando la cortejabas.

 Ama en lo que se convierta

4.- Siempre ve lo mejor de ella.Enfócate en lo que amas y no en lo que te molesta y así te darás cuenta de que eres el hombre más afortunado sobre la Tierra por tener a esa mujer como esposa.

5.- No es tu trabajo corregirla. Debes amarla tal como es, sin esperar que ella cambie. Y si lo hace, ama en lo que se convierta.

6.- Hazte responsable de tus propias emociones. No es trabajo de tu esposa hacerte feliz, tú debes buscar tu propia felicidad y cuando la encuentres, tu alegría inundará tu relación de pareja.

7.- Nunca culpes a tu esposa si tú te frustras o enojas con ella. Son tus emociones y es tu responsabilidad. Cuando te sientas así, tómate tu tiempo y mira hacia tu interior.

8.- Déjala ser. Cuando esté triste o molesta, tu único trabajo es abrazarla y apoyarla. Hazle saber que la escuchas, que ella es importante y que tú eres el pilar sobre el cual siempre puede apoyarse. Así confiará en ti y te abrirá su alma. Nunca escapes a estos momentos, quédate y sé fuerte.

9.- Sé tonto. No te tomes todo tan seriamente. Ríe y haz que ella se ría. La risa hace todo mucho más fácil.

10.- Llena todos los días su alma.Conoce las maneras en que ella se siente importante, validada y apreciada. Pídele que haga una lista con 10 cosas que la hacen sentir amada, memorízalas y aplícalas todos los días para hacerla sentir como una reina.

 La risa hace todo mucho más fácil

11.- Hazte presente. No sólo le des tu tiempo, sino también tu atención y tu alma. Trátala como si fuera tu cliente más valioso, al que no puedes perder.

12.- Estimula su sexualidad. Déjala que se derrita en su suavidad femenina, mientras sepa que puede confiar plenamente en ti.

13.- No seas idiota, pero tampoco temas ser uno. Cometerás errores, pero intenta que éstos no sean demasiado grandes y aprende de ellos. No se supone que seas perfecto, pero sólo trata de no ser tan estúpido.

14.- Dale su espacio. Las mujeres son buenas para entregar y entregar y a veces necesitan que se les recuerde que se tomen el tiempo para ellas mismas, sobre todo si tienen niños. Ellas necesitan ese espacio para renovarse, recentrarse y reencontrarse.

15.- Sé vulnerable. Puedes perder tu entereza de vez en cuando, y compartir tus miedos y sentimientos.

16.- Sé totalmente transparente. Si quieres que ella confíe en ti, debes compartirlo todo, en especial lo que no quieres compartir. Quítate la máscara y así podrás experimentar el amor en toda su dimensión.

17.- Nunca dejen de crecer juntos.Cuando dejas de trabajar los músculos, éstos se atrofian. Lo mismo ocurre con las relaciones. Busquen metas comunes, sueños y visiones en las que pueden trabajar como un equipo.

El perdón es libertad

18.- No te preocupes por el dinero. Trabajen juntos y busquen la forma de equilibrar las fuerzas de ambos para ganarlo.

19.- Perdona de inmediato y concéntrate en el futuro. Aferrarse a los errores del pasado que tú o ella hayan cometido, es una pesada ancla que siempre detendrá a tu matrimonio. El perdón es libertad.

20.- Siempre elige el amor. En definitiva, éste es el único consejo que necesitas. Si éste es el principio que te guía, nada amenazará la felicidad de tu matrimonio.

Siguiendo las reflexiones de Gerard Rogers, a veces lo que se dificulta es lograr tener una pareja con la que realmente compartir y disfrutar la vida. Creo que esto sucede porque nos cuestas abrirnos al otro, o nos juntamos con alguien que no comparte los mismos sentimientos o proyectos y entonces tampoco tendría sentido. Lo ideal sería poder elegir libremente desde el sentir y luego si ambos coinciden en compartir la vida juntos jugarse con todo por ese proyecto sinceramente. La relación para alcanzar una mayor profundidad e intimidad debería apoyarse en pilares como: Compromiso, Confianza, Confidencia y Compañerismo. Hasta la próxima.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Como elegir una pareja para toda la vida

 Clarissa Pinkola Estés (terapeuta junguiana) nos comparte los puntos que considera importante para elegir una pareja nutricia

1- Elige a alguien como si fueras ciego. Cierra los ojos y observa qué puedes sentir de esa persona, de su gentileza, su lealtad, su comprensión, su devoción, su habilidad para ocuparse de ti, su habilidad para cuidar de sí mismo como un ser independiente. En nuestra cultura nos basamos mucho en lo que vemos con nuestros ojos externos. Pero cuando miramos al objeto de nuestro amor, es mucho más importante lo que vemos con los ojos cerrados.

2- Elige a alguien que tenga la habilidad de aprender. Si hay algo que verdaderamente hace diferencia entre un amante para toda la vida y uno fugaz, es una persona que tenga la habilidad de aprender. Dice el refrán “el ignorante es poco tolerante”. Aquellos que no pueden aprender cosas nuevas, ver las cosas a la luz de lo nuevo, ser curiosos acerca del mundo y de cómo funcionan las cosas o las personas, a menudo se cierran y dicen. “No, esto tiene que ser así, de este modo” y para una relación de toda la vida es mejor estar con alguien que se abra y se cierre aprendiendo y evolucionando.

3- Elige a alguien que quiera ser como tú, fuerte y sensible a la vez. Para no confundir el significado de estas palabras, no relacionarlas con la rigidez y la fragilidad. La fuerza en el sentido en que es fuerte un árbol: pueden soplar fuertes vientos pero se sostendrá porque es flexible y se moverá para adelante y para atrás con el viento. Y en cuando a la sensibilidad, estoy hablando de ver, estar alerta a las cosas que están alrededor de uno. Algunas personas pueden necesitar una pequeña ayuda en esto, pero a menudo en algún en algún lugar profundo en su mente, o en su corazón, ya están despiertos y alerta a todas estas cosas, si bien no saben cómo articularlas. Y es por eso que el número 2 es tan importante: la habilidad para aprender. Puedes tener todas las posibilidades, todas las potencialidades del mundo para ser amable, amoroso, devoto, bueno y el mejor amante conocido del género humano pero si no puedes aprender a desarrollar ese potencial. ¡Entonces no sirve de nada!

4- Elige a alguien que cuando lo hieras, sienta dolor y te lo muestre. Y viceversa… elige a alguien que cuando te hiera, vea tu dolor y lo registre. Esto es muy importante. Hay muchos modos en que la gente muestra el dolor. A veces reclamando es una de las cosas que hacen las personas más extrovertidas. Reclaman, se vuelven locos… pero es su propia expresión de dolor. Lo peor es cuando le haces a tu compañero algo que no es amable, o que es impensado y él no muestra reacción. Como si no se permitiera a sí mismo mostrarse verdaderamente humano en tu presencia. Pasamos por muchas relaciones o unas cuantas, antes de encontrar a alguien con quien querríamos pasar nuestra vida. Sentimos las heridas en tantas relaciones que empezaban con grandes esperanzas pero que terminaban con fallas y accidentes. Por otro lado, te vas a encontrar con otro que no está intacto, que también está herido de algún modo. Como resultado de esto es que la habilidad de tu compañero de mostrar su dolor es tan importante como su habilidad para percibir tu dolor. ¡Es muy importante! Porque por naturaleza de las relaciones hay momentos de tensión en que presionamos o hicimos algo que lastimó al otro y esto no puede ser evitado completamente, pero no debe ser la misma herida una y otra vez. La gente tiene que aprender cada vez. Puede que alguien haya acumulado enojo y sufrimiento, heridas de los amantes anteriores, y haya adquirido así la habilidad de herir al nuevo amante y hasta ser desbordado por el deseo de herirlo. Entonces debe ser capaz de parar, de detenerse cuando ve el dolor en la otra persona.

5- Elige a una persona que tenga una vida interior. Trabajando, dibujando, escribiendo, a través de la meditación, la religión, algo que ame. Elige a una persona que esté en viaje y te vea como a un compañero de camino, un compañero de viaje. La habilidad para estar completamente con el otro y al mismo tiempo enteramente separado es muy importante. Las relaciones son cíclicas y hay momentos para estar muy cerca el uno del otro y otros momentos para apartarse.

6- Elige a alguien que tenga pasiones similares a las tuyas en la vida. Una relación construye una memoria. Estas memorias, lo compartido, son el “pegamento” lo que une la relación. Por el placer que es recordar buenos tiempos juntos, pero también los tiempos duros. Si no hay nada que verdaderamente disfruten juntos, es muy difícil pasar estos tiempos con el otro. Aun cuando cada uno pueda ser muy distinto del otro y hacer cosas muy diferentes, tiene que haber algo, algo tan simple como descansar juntos en la bañera o secarse juntos el pelo al sol, o dar vuelta a la manzana cada noche, o cualquier cosa de estas muy simple… sé que estarás pensando, cepillarse juntos los dientes a la mañana… Si, poco más que esto.

7- Elige a alguien que tenga valores similares. En cuanto a tener hijos, al nacimiento de los niños, la familia, roles de hombres y mujeres y las ideas acerca del dinero y la religión. Tal vez todas estas cosas juntas son el ideal y no las puedas encontrar todas sobre todo al principio de la relación, pero puedes tener esto en cuenta. Elegir a alguien que tenga valores similares tiene que ver con disminuir las fricciones en la relación y estas cosas deben sintonizarse si ha verdadero compromiso. Esta sintonía debe darse también en un nivel pragmático y cuando se da en estos niveles prácticos en más fácil que pueda darse en otros niveles más sutiles.

8- Elige a alguien compasivo, a alguien que sea capaz de escuchar, a alguien que te dé tiempo. Particularmente si eres una persona impulsiva, al tener un compañero que no sea tan impulsivo como tú, eventualmente hallarás cierta lentitud que será buena para ti. También alguien que sea un poco lento, al estar con un compañero que sea bien distinto se acelerará un poco. Y podrán después de un tiempo hallar un ritmo propio de la relación. A veces las personas tienen que estar ocho o nueve años hasta tener este ritmo completamente desarrollado. Lleva tiempo construir un milagro… no un milagro porque estén juntos sino por la fuerza que hay en el centro de una relación por la profunda guía del amor.

9- Elige a alguien que se pueda reír de sí mismo. Poder hacer un chiste y reír de la situación y de sí mismo es muy importante. Pero supongamos que no tienes un compañero muy chistoso, elige a alguien que pueda parar una discusión y aprender a reírse de la situación (vuelve al punto 2, alguien que tenga habilidad para aprender)

10- Elige a alguien a quien puedas tolerarle las fallas y características. En los momentos de tensión y cansancio, las cosas que más te atraerían de un compañero, las cosas más encantadoras, serían las que después te volvería loca… Así que no pienses que podrías vivir con alguien que tiene cosas que realmente molesta a las otras personas y que para ti no son importantes porque él o ella las está haciendo y él o ella es tu amante. Hay algunas cosas que son intolerables en cualquier relación sea el matrimonio o las sociedades y los negocios. Tales como el alcoholismo, el abuso sexual, el juego, las actividades criminales, Una persona que no dice la verdad, una persona que no te puede mirar a la cara, una persona por la que no podrías dar fe, una persona que puede hacer cualquier cosa por tapar sus errores. Todo eso sería construir una relación en un terreno inseguro.

11- Ser amigos y no-solo amantes. Y no es solo que digas “si yo sé lo que eso significa, significa que me guste y que lo ame” Significa más que eso y un modo de juzgarlo es pensar. ¿Harías por tu pareja lo que estás dispuesta a hacer por tu mejor amigo? ¿Estás dispuesta a escucharlo, estás dispuesta a hablar de las cosas de las que él tiene ganas de hablar, a prestar atención a los detalles de lo que dice o tiene ganas de hacer? Esto no significa que tengan que estar cuidándose el uno al otro siempre y para siempre, pero sobre ciertas bases y en algunos detalles por cierto que deben hacerlo. Entonces cuando pienses en lo que harías por tu mejor amigo y en lo que harías por tu amante, las cosas se aclararán para ti.

12- Elije a alguien que haga tu vida más grande y no más pequeña.

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domingo, 3 de noviembre de 2013

Acomodando lo externo...

La vida es tan sabía y hoy más que nunca caigo en cuenta de ello. Hace un par de semanas me entro una enorme necesidad de arreglar mi cuarto, regale muchas bolsas y zapatos que ya no uso, acomode hasta el último lugar de mi closet, en donde más me tarde es justo allí mismo, sabía que ese lugar representa los vínculos personales que tenemos, y ahora caigo en cuenta que después de hacerlo me empece a sentir diferente, no le había prestado atención hasta hoy que pude por fin soltar al último personaje de mi vida que solo estaba haciendo "bulto" en mi closet emocional, y no lo digo de forma peyorativa sino analógica o simbólica ya que era una persona que me causaba más tristezas que lágrimas, que me recordaba lo absolutamente miserable que se siente ser la número 500 de una lista de sus 10 top ten de prioridades. Así que sin pensarlo decidí decirle adiós y haciendo un reencuentro en estas semanas me he despedido de otros seres que de igual forma solo hacían espacio ya no aportaban nada en mi vida. 
Así que vaya que hoy más que nunca de que cuando uno ordena externamente se da más fácil ordenar lo interno. Porque aprehendes a ver lo que tienes, lo que es y si lo aceptas en ves de resistirte a ello solito se va, sin tanto dolor ni tanto drama... 

LA PAREJA VIRTUOSA


La pareja sana es un circuito abierto

Parece ser que el modelo actual de pareja que la mayor parte de las personas manejan, está destinado a la frustración, el enfado, la decepción, y el reproche. Tarde o temprano se abre una brecha y se desencadenan ciclos de confluencia, dependencia emocional, celos, resentimiento etc. Se busca que la pareja confirme una seguridad que uno mismo no siente, y se manifiesta lo que llamamos “profecía autocumplida”: conseguir con nuestro comportamiento aquello que precisamente intentamos evitar, que la pareja se rompa, que nuestro compañero se busque una aventura, que la pequeña muralla que defiende la pareja del exterior se convierta en una prisión de la que ambos desean liberarse.

Para cumplir esa premisa de “tú y yo no somos dos, sino tres”, hay que dejar de lado el paradigma de la media naranja: dos mitades que se juntan desde la carencia y la cojera.

Que distinto es cuando yo soy una naranja y tú otra, y no nos “necesitamos”, sino que nos “queremos”, decidimos compartir el uno con el otro el trayecto de la vida que nos surja. Sin duda el zumo será más cuantioso y nutritivo.

La ansiedad ante la separación, celos, pérdida de intereses propios, y priorizar la pareja por encima de todo constantemente, son pistas que te pueden ayudar a reflexionar sobre tu inseguridad y la de tu compañero/a.


 Construir la relación auténtica

Vivir en una isla es sano, pero recuerda construir también puentes y dejar que el mundo entre y salga de tu

sólida fortaleza. Déjate ser. Aliméntate de encuentros, sorpresas, aventuras, nuevos aprendizajes y compártelo con tu compañero/a de viaje. Te garantizo que el juego y la curiosidad serán mejor afrodisíaco para tu relación, que el intento de controlar lo que en el fondo sabes que no se puede controlar, que no tienes derecho a controlar. Este comportamiento termina matando el deseo de ambos cuando no, el amor también.

Beber el uno del otro en todo momento y sin alternativa es una fuente que no calma la sed para siempre.

Es posible que la seguridad, la libertad y el deseo convivan, sin embargo todo parte de un fuerte sentido de valía personal y del respeto a la individualidad e intimidad del otro.

Tomar conciencia de este patrón es el primer paso, no obstante podemos encontrar dificultades para llevar a la práctica un modelo sano de relación. Probablemente intervengan ganancias secundarias y automatismos que han de ser desmontados. Las llaves que abren esta puerta son la confianza en uno mismo y en el otro, y la comunicación de las inseguridades, miedos y necesidades (vulnerabilidades). Estas son destrezas que pueden ser entrenadas durante un proceso de terapia psicológica.